sábado, 16 de agosto de 2014

16 de agosto

The Bradbury family in 1958

12 Consejos para escribir de Ray Bradbury 
(escritos por Colin Marshall en base a una conversación con este escritor)

No empieces escribiendo novelas novelas. Toman mucho. Empieza escribiendo “una cantidad endemoniada de cuentos”, al menos uno por semana. Toma un año para hacerlo. Bradbury asegura que simplemente no es posible escribir 52 malas historias al hilo. Él esperó hasta los 30 para escribir su primera novela, Fahrenheit 451. “Y valió la pena esperar, ¿eh?”

Puedes amarlos, pero no remplazarlos. Ten esto en mente cuando inevitablemente intentes, consciente o inconscientemente, imitar a tus escritores favoritos, justo como él imitó a H.G. Wells, Jules Verne, Arthur Conan Doyle y L. Frank Baum.

Examina la “calidad” de los cuentos. Él sugiere Roald Dahl, Guy de Maupassant y los menos conocidos Nigel Kneale y John Collier. Nada en el New Yorker de hoy le llenaba el ojo, pues encontraba que esas historias “no tenían metáfora”.

Ocupa tu mente. Para acumular los bloques intelectuales de estas metáforas, Bradbury sugería una serie de lecturas nocturnas: un cuento, un poema (pero Pope, Shakespeare y Frost, no la “basura” moderna) y un ensayo. Los ensayos pueden ser de una diversidad de campos, incluyendo arqueología, zoología, biología, filosofía, política y literatura. “Al final de mil noches, ¡Dios!, ¡Estarás lleno de cosas!”

Deshazte de los amigos que no creen en ti. ¿Se burlan de tus ambiciones de escritor? La sugerencia es que los despidas sin retraso.

Vive en la biblioteca. No vivas en tu “maldita computadora”. Bradbury no fue a la universidad, pero sus insaciables hábitos de lectura le permitieron “graduarse de la biblioteca” a los 28.

Enamórate del cine. Preferiblemente del viejo.

Escribe con alegría. “Escribir no es un negocio serio”. Si una historia comienza a sentirse como un trabajo, deséchala y comienza una nueva. “Quiero que envidien mi alegría”.

No planees ganar dinero. La esposa de Bradbury “hizo un voto de pobreza” para casarse con él. Solo hasta los 37 pudieron comprarse un auto.

Enlista 10 cosas que amas y 10 cosas que odias. Luego escribe sobre las primeras y “mata” las segundas —también escribiendo sobre ellas. Haz lo mismo con tus miedos.

Escribe cualquier cosa vieja que surja en tu mente. Bradbury recomienda “asociación de palabras” para romper cualquier bloqueo creativo, pues “no sabes lo que hay en ti hasta que lo pruebas”.
Recuerda, cuando escribes, lo que estas buscando es que una sola persona llegue y te diga: “Te amo por lo que haces”. O, en su defecto, buscas a alguien que llegue y diga: “No estás tan loco como la gente dice”.

martes, 29 de julio de 2014

29 de julio

Hoy anduve releyendo textos de mis alumnos del taller de verano. 

Me quedé loopeando en este párrafo del cuento "La herencia", de Norma Kania, porque me encanta su manera de presentar al personaje de la vieja, sus características y todas sus acciones. 

Al final de todo está el link al ebook que tiene el cuento completo.

Foto: Juan Herbojo

"¡A ver, a ver qué hay detrás de esos pelos!, ¡a qué sos la Rosita!, ¡cómo creciste!, ¡te esperaba ayer!, ¡no sabía que también eras colorada!, dijo una voz pequeñita y entrecortada, pero decidida. Una vieja casi doblada en dos apareció en la puerta. Esos grandulones zonzos te asustaron. ¡Pero, si estás temblando! Lo hacen para ahuyentar la luz mala. Son unos cobardes. La carcajada de la vieja mostró sin pudor su boca vacía, totalmente desdentada. Un pañuelo oscuro, anudado atrás, cubría las pocas chuzas blancas que le quedaban. Sus ojos eran una rayita entre tanta arruga e irradiaban una luminosa sabiduría. Parecía saberlo todo. Del bolsillo del batón gastado por infinitos lavados, salió una mano muy, muy arrugada. Sus largos dedos y las uñas más largas aún, aprisionaban algo fuertemente. La vieja abrió la mano y le mostró una llave. Rosita extendió la suya como para tomarla, pero la vieja la volvió a guardar con una astuta sonrisa. Un rayo partió desde abajo de su frente dando a entender que con ella no se juega. Con un gesto austero la obligó a retirar la mano. La vieja se puso en marcha. La siguieron sin chistar. Hasta Boby andaba con la cabeza gacha."

Para descargar el ebook, entrá acá: http://enveranoantologia.wordpress.com/


jueves, 22 de mayo de 2014

22 de mayo

COLLAGE: LA MUJER Y EL MUNDIAL

(lo dejo a tu criterio)





I

Locura mundial: ¿cómo reaccionás?
Revista Ohlalá

"La clave está en mentalizarse para atravesar semanas enteras de fútbol, fútbol y más fútbol. Previas del partido, partido, análisis del partido, los jugadores, los técnicos hablando en conferencia de prensa: fútbol y mucho fútbol. En la tele, el la radio, en la calle, en la sopa."

Nota completa: http://www.revistaohlala.com/1277538-locura-mundial-como-reaccionas



II
Publicidad de Pepsi
Nota en ciudad.com

"Acto seguido, se escucha la cortina musical del tema de Babasónicos, justo cuando dice: "¡Oh, sí! Estoy mirando a tu novia y qué...". El remate lo hace un locutor, al anunciar: "Con la nueva promo ganás por afano".

Nota completa: http://www.ciudad.com.ar/espectaculos/117678/picante-publicidad-pepsi-wanda-nara-mauro-icardi-mira-cortina-musical-usaron



III

10 comentarios que no deberías hacer durante un partido del mundial
Revista Ohlalá reloaded

"Para que no pases vergüenza ni generes conflictos con la hinchada masculina, te contamos algunas de las preguntas que tenés que evitar. Tomá nota y convertirte en la experta mundialera"

Nota completa: http://www.revistaohlala.com/1693008-10-comentarios-que-no-deberias-hacer-durante-un-partido-del-mundial




IV

Publicidad de La Serenísima
Nota en ciudad.com

"Trabajaba en casa de familia y después vendía caramelos. Así es como le compraba los botines, todo lo que necesitaba. Nunca le faltó nada" (Doris Lavezzi)

Nota y videos completos: http://www.ciudad.com.ar/espectaculos/117845/las-mamas-futbolistas-argentinos-juntas-emotiva-publicidad



V

"#Brasil Las niñas prostitutas del mundial"
Corriendo la Voz

"Según Roper, la joven prostituta también espera tener “mucho trabajo con los aficionados al fútbol cuando empiece el Mundial”, a quienes planea cobrar 23 dólares, cuatro veces más que el precio actual."

Nota completa: http://corriendolavoz.com.ar/brasil-las-ninas-prostitutas-del-mundial/


viernes, 7 de marzo de 2014

8 de marzo




Una que da ahí, en el lugar de pilates, me dejó un mensaje maleducadísimo en el contestador.
Empecé a hacer ejercicios isométricos on my own. 
#Mijaíl se sumó.



(La imagen es sólo ilustrativa, yo tengo rulos y mi gato es manchado)






miércoles, 8 de enero de 2014

siete de enero


Salgo del taller de dibujo en el que laburo como modelo vivo y paso por enfrente de la casa de mi novio. Me saluda desde el balcón mi Romeo y con un gesto y un mensaje de WhatsApp me invita a pasar (siempre pienso dos veces cómo escribir WhatsApp y siempre estoy segura de que lo escribí mal). Subo, le pido quedarme, corro al supermercado antes que cierre para hacer la cena, porque hoy quiero ser una buena esposa, o una buena novia, una buena mujer de hogar. Bah, eso digo porque estoy escribiendo. Lo cierto es que moría de ganas de cocinar y raramente cocino si es para mí sola; él está trabajando y me gustaría mimarlo con una de esas tartas de queso y verdeo que hago y que le gustan tanto. Quiero estar sola un poco pero no del todo. La imagen de mí en la cocina amasando desde donde pueda oírlo tipear adquiere ese equilibrio y esa armonía que parecen reservadas únicamente a la belleza clásica.

Tarta al horno y fernet en mano, me tiro en el sillón con una de mis últimas adquisiciones. Un Pola Oloixarac: Las teorías salvajes. Me doy un atracón de setenta páginas de una prosa que sin aire acondicionado me hubiera resultado insoportable, pero a mi novio le encanta cagarse de frío y así sí logro disfrutarlas. Leo a Pola y pienso si el Pablo de su novela será ese escritor nacido en el setenta y tanto al igual que la autora. Es que Pabst, como se apoda el personaje, parece tener mucho en común con él. El elemento autobiográfico, frase que dibujó la boca del vendedor de Librería Santa Fe, me loopea en la cabeza y se repite en el fondo de mi pensamiento como la luz de una sirena de alarma encendida. Pienso si Pablo será él, y pienso en la revista que dirige, y el artículo que escribió atacando a #Mijaíl, mi gato, que duerme en el sillón mientras yo escribo esto. Luego reflexiono que Pola es muy linda para darle bola a ese escritor petiso y sin gracia, pero vaya uno a saber, después de todo yo también le di bola y creo que estoy más o menos al nivel de belleza de Pola, quizás ella tenga más pechos, pero yo soy más joven y tengo ojos claros; más allá de esto lo que eventualmente podrían ser celos se vuelven, largo hilo de pensamientos mediante, una idea que me aterra aún más que la hipótesis de correspondencia entre Pabst y el escritor que me rompió el corazón y es que el Pablo de Pola no sólo no necesariamente es él, podría ser cualquiera porque es algo aún más oscuro que ese escritor: ES EL REPRESENTANTE DE TODA UNA GENERACIÓN DE ERUDITOS CARENTES. 


Odio pensar en el elemento autobiográfico, odio que me pregunten sobre los elementos autobiográficos, lo primero que enseño a mis alumnos de escritura creativa es a cagarse en el elemento autobiográfico, a usar lo que les venga en gana de sus vidas y no responder a quien pregunte si "eso" les "pasó".

Me gusta lo que voy leyendo de Pola. Es un libro que recomendaría aunque se lo recomendaría sólo a gente de Puán, a eruditos con una feroz sed de erudición producto de una necesidad imperiosa de afirmar la pertenencia a un grupo que tiende a ser rechazado 
en los ámbitos populares y cotidianos de la existencia justamente por su erudición que se ve soberbia a los ojos de cualquier mortal sin un título de grado en humanísticas. Cuando digo erudito no quiero sonar despectiva. Bueno, sí, quiero sonar despectiva, porque es la parte de mí que más detesto, la que me aleja del mundo y los seres humanos tan ricos en sangre, carne, fluidos y otros excesos extra-racionales que para nosotros los eruditos tienen el sabor exótico de lo extra-mundano y que si probamos de eso se nos vuelve hueso insípido cualquier bocado cartesiano.

Así y todo, Pola me gusta. Me gusta encontrar cierta pulsión que se esconde detrás de esa prosa soberbia que sirve de escudo a cualquier comentario sobre la sensorialidad, sentimentalismo y emoción que pudieran servir de blanco a esos críticos hambrientos de reforzar el oficio de escribir como una práctica reservada para aquellos que cuentan con un órgano colgando entre las piernas. Y esta pulsión vital que empuja entre los barrotes de esa prosa es la que me hace salivar mientras leo a Pola; yo, cada tanto, tengo que mirar la foto en blanco y negro de la solapa, para recordar un poco sus labios, asegurarme que están pintados de rojo, y así ponerme en contacto con fluidos, con sangre, con tejido.


¿Saben qué otra cosa me gusta? La edición de Entropía. Aunque me decepciona un poco haber encontrado dos renglones seguidos que terminan con palabras acuchilladas por guiones, me calientan las costuras de su encuadernación. Me niego a dejar de tocarlas y acariciarlas y envidiarlas. Pienso que debería enviar algún material a Entropía, y para eso, debería avanzar con mis dos novelas en carpeta: Grand Hotel, titularía una, y la otra probablemente termine por llamarse Introducción al dibujo con modelo vivo.


Sí, basada en personajes que se me aparecen mientras poso.


Qué buen hallazgo.


Sigo leyendo un poco más a Pola y termino un nuevo capítulo. La tarta ya se huele, debería sacarla. Dejo mi zombi dentro del libro, junto al señalador, y me incorporo en el sillón de la casa de mi novio. Le miro las piernas: las tiene apoyadas en la silla de enfrente a la que está sentado. Sigue trabajando en su computadora. Puede que no exista un Dios, pero la conjunción de genética o biológica, la trayectoria de vida o lo que fuera que haya dado como resultado el dibujo perfecto del contorno de sus piernas merece sin dudas considerarse una deidad. Me voy a levantar, quiero besar sus gemelos.